Protege tu salud al manejar el estrés

17 de mayo de 2022

Tiempo de lectura: 3 minutos

Cuando las demandas de nuestro tiempo, la energía y los recursos nos desafían, experimentamos estrés. Un poco de estrés puede ser inofensivo y es posible que incluso sea beneficioso, pero el estrés constante puede poner tu salud en riesgo. Entender los diferentes tipos de estrés y saber cómo manejarlos pueden ayudarte a cuidar tu salud.

El estrés puede comenzar como algo inofensivo

 

El estrés forma parte de la vida y nos afecta a todos. Las molestias en un periodo de tiempo corto y las situaciones estresantes, como estar atascado en el tráfico o enfrentar una situación de una tubería rota, pueden ser inofensivas. El estrés incluso puede ayudarte a que concentres tu energía y esfuerzo hacia el desarrollo de lo mejor de ti o superar un desafío. Por ejemplo, cuando tienes que:

  • Actuar de manera rápida en un caso de emergencia.
  • Cumplir con un plazo límite.
  • Resolver un problema.
  • Evitar un accidente.

Sin embargo, si comienzas a experimentar muchas de estas situaciones al mismo tiempo, puede llevarte a un nivel de estrés poco saludable.

 

Cómo el estrés afecta a la salud

 

El estrés que se acumula o dura demasiado tiempo afecta a tu salud y bienestar. Las preocupaciones constantes afectan a tu trabajo, a las relaciones y al placer de la vida. El estrés prolongado puede debilitar tu sistema inmune y hacerte sentir cansado e irritable.

 

Los estudios muestran una relación entre el estrés prolongado y los problemas de salud, que incluyen:

  • Enfermedad cardíaca: el estrés crónico puede agravar la presión arterial alta y el colesterol alto, que pueden conducir a una enfermedad cardíaca y a un derrame cerebral. El estrés puede provocar espasmos que bloquean el flujo sanguíneo al corazón, lo que causa dolor de pecho y un posible ataque cardíaco.
  • Problemas digestivos: cuando te encuentras estresado, tu cuerpo produce más acidez estomacal. Esto empeora los síntomas de úlcera estomacal y hace que sea más difícil que la úlcera se cure.
  • Asma: para las personas con asma, el estrés con frecuencia desencadena un ataque.
  • Ansiedad o depresión: el estrés puede empeorar los sentimientos de ansiedad o depresión.
  • Obesidad: cuando la persona está estresada, tiende a comer en exceso, lo que provoca un aumento de peso.
  • Problemas de memoria: los problemas de memoria y de olvido pueden ser alertas de mucho estrés.
  • Problemas de la piel: el estrés puede hacer que la piel esté más sensible, lo cual podría hacer que la psoriasis y demás enfermedades de la piel empeoren.

 

Señales de alerta del estrés

 

Es importante saber cuándo tu nivel de estrés está muy alto. Encuentra una manera de disminuir el estrés cuando experimentas señales de alerta, como estas:

  • Dolor en el pecho, el cuello o la espalda
  • Tristeza o mal humor habitual
  • Dolores de cabeza
  • No poder concentrarte ni recordar cosas
  • Falta de energía
  • Tensión muscular
  • Comerse las uñas, rechinar de dientes o apretar las mandíbulas
  • Erupciones cutáneas
  • Saltearse las comidas y otros problemas de alimentación y de alcoholismo
  • Problemas del sueño
  • Dolor de estómago

 

Reduce tu estrés

 

Estas son dos maneras de disminuir el estrés:

 

1. Mejora situaciones que puedas controlar:

  • Establece expectativas realistas sobre lo que puedas hacer.
  • Planifica con anticipación para prevenir problemas.
  • Prioriza lo que es importante cuando muchas cosas necesitan tu atención.
  • Pide ayuda a familiares y amigos.

 

2. Encuentra maneras de manejar el estrés:

  • Intenta técnicas de relajación, como meditación y respiración profunda.
  • Comienza una rutina de ejercicios aeróbicos.
  • Confía en verdaderos amigos o seres queridos.

 

Si te resulta difícil hacer frente al estrés, llama a tu médico o a un profesional de la salud mental. Te pueden guiar sobre cómo responder efectivamente a las situaciones estresantes y ayudarte a generar pensamientos y sentimientos positivos.